Política

Un mito magisterial: la defensa de los “suyos”

Categórica, condensada, llana, así fue aquella declaración en multimedia del productor, periodista y cineasta Epigmenio lbarra, (creador de “Viaje al centro de la selva” y “gurú” destacado de las redes sociales “lopez-obradoristas”), al referirse al infortunio Sexenal de la trapisondista “Maestra”: “Hay que estar claros que Peña Nieto no metió a la cárcel a Elba Esther Gordillo por corrupta sino por traidora. Los gobiernos del PRI no castigan la corrupción, la necesitan, la alientan.”

Lejos quedaban los resabios por el trono perdido ante el neo panismo en la Presidencia de la República, más allá de los lamentos de Francisco Labastida y Roberto Madrazo, de la caída de Arturo Montiel y sus cuitas esperadas en su relación sentimental padre-hija; un grupo emergia como opción gubernamental viable abrogándose el derecho de aquella sentencia de 1940 emitida en voz de arcano mayor por la vidente Francisca Castro en Atlacomulco de Fabela, el pero, sus integrantes eran bisoños en la política nacional y requerían concordatos con “el oro y el moro” de los gobernadores priistas, algo así como tentativas de alianzas estratégicas con quienes cubiertos por la displicencia de Felipe Calderón y los pagos del narcomenudeo y el trasiego de drogas, hacían de “sus estados”, el botín insaciable sin contrapesos políticos.

Uno de ellos, Humberto Moreira, el más arrebatado, alucinado y salteador, (quien no poseía historia nacional ni leyenda alguna, sin ideología propia definida en la geometría política, cualidad aunada a las “llegadas” del avión Lear Jet 2000 con matrícula XA-ARD al aeropuerto Adolfo López Mateos de Toluca “con los atentos saludos del profesor” frase previa a la entrega de maletín repleto de recursos financieros del estado de Coahuila al grupo compacto del gobernador Peña, de quien esperaba avenirse y ya colocado, fantasear con la idea de la “tercera opción”), resultaba “presa fácil” en la desvinculación de Elba Esther Gordillo de los agobiantes presidentes emanados del PAN y más aún de sus ambiciosas esposas, para ello requería inventarle a su “hijo putativo” un concepto, un espacio y una peculiaridad: fue el génesis de “El Nuevo PRI”, sinónimo de la desvergüenza en la justificación histórica de la praxis gubernamental, del desamparo de Beatriz Paredes, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones y María de los Ángeles Moreno y premisa ilusoria de logros para los profesores del sindicato con mayor número de agremiados en Latinoamérica

El precio por plegarse a los caprichos de la maestra era uno: colocar en la secretaría general del SNTE al hermano más cretino del Gobernador, Carlos Ariel, coste ridículo para la profesora, experta en vulnerar estatutos y pactos políticos, a cambio de las senadurías en Chiapas y Sinaloa para su hija y su yerno respectivamente.

Entendidos en el abuso, pensaron que el entonces joven gobernador del estado de México aceptaría las ideas del par de coaligados en la concreción familiar al margen de los ciudadanos de Coahuila y de los profesores de México, al no obtener resolución favorable, ambos recurren a la mediación de Carlos Salinas de Gortari, (de allí que resulte inverosímil la supuesta amistad de la profesora con AMLO), la respuesta no se hizo esperar y fue en voz del miembro más intransigente del grupo Atlacomulco: Emilio Chuayffet Chemor, quien la acusó de frívola y chantajista, y Ie recordó su deslealtad con los maestros al tratar de imponer en el año 2003 el aplicar el IVA en alimentos y medicinas, apoyada por Marta Sahagún, y su insistencia en proponer como alternativas el impuesto a la produccion y al “intermediarismo” y un denominado “impuesto al control”. La reacción fue mesurada, “seguiremos pero en alianza, dígaselo al candidato”, fue en ese momento, cuando Humberto Moreira se da cuenta de la carga que representaba la ambiciosa maestra y opta por traicionarla, ella, se dedica a insistirle a Peña Nieto en las candidaturas de sus familiares, reiteración absurda, que ante la negativa, disfrazó de “Aquí yace una guerrera”, “nunca he pensado en ser sirvienta de nadie”, “aquí estoy yo, pero contra los maestros no”, “no estamos en venta”, “no a la privatización de la educación”, “decir no es mi papel”, frases hueras que se disolvieron ante el asombro de las enfermeras de la torre hospitalaria del penal de Tepepan quienes escuchaban los gritos de la interfecta al ser notificada por sus allegados de los cambios que se realizaban en el SNTE y en el PANAL: “Tienen que devolver lo que es de la familia”.

Continuara…

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